A principios de este año, National Geographic publicó una lista épica: las 100 rutas de senderismo imprescindibles en EE. UU. Y estoy seguro de que a nadie le sorprenderá…California se ha colado en esta lista con un par de rutas, entre ellas el «Lost Coast Trail» y la «Sierra High Route». Pero una nos llamó especialmente la atención. ¿Por qué? Porque debería haber sido —y fue— una ruta imposible.
El Half Dome: una escalada como ninguna otra
Allá por 1869, el geólogo estatal de California Josiah Whitney proclamó con total seguridad que el imponente pico de granito del Half Dome nunca vería una huella humana. Lo declaró «perfectamente inaccesible». Hoy en día , la emblemática cima del Parque Nacional de Yosemite le demuestra que se equivocaba unas 50 000 veces al año.
Este exigente recorrido es una épica prueba de resistencia de 22 km (ida y vuelta), con un desnivel de casi 1500 metros. Lejos de ser un paseo tranquilo, la ruta lleva a los aventureros por escalones de piedra y junto a las magníficas cascadas de Vernal y Nevada Falls. Sin embargo, la verdadera prueba de valor empieza justo por encima de la línea de árboles.
Para llegar al mirador con vistas al frondoso valle de Yosemite y a la escarpada Sierra Nevada, los escaladores deben superar un último tramo de 120 metros terriblemente (e increíblemente) empinado. Solo es posible utilizando un par de cables de acero fijados directamente a la pared rocosa. ¿Emocionante? Sí, pero sin duda todo un reto. Las condiciones meteorológicas pueden volverse peligrosas en un instante, ya que el granito resbaladizo y los rayos son una combinación catastrófica. Por eso, los expertos en seguridad recomiendan encarecidamente a los visitantes que empiecen la ruta mucho antes del amanecer y que den media vuelta inmediatamente ante el primer indicio de mal tiempo.
Senderismo en el Half Dome: lo que debes saber antes de ir
Debido a su inmensa popularidad y a los riesgos que conlleva, el acceso está estrictamente regulado. Los famosos cables solo se instalan de forma estacional, desde finales de mayo hasta mediados de octubre. Además, los responsables del parque limitan el acceso a la cima a unos 300 excursionistas al día. Para conseguir una plaza hay que ganar un sorteo de permisos de pretemporada que se celebra cada mes de marzo, o hacerse con un pase a través de los sorteos diarios de temporada.
Para aquellos lo suficientemente afortunados y valientes como para conquistar la escalada, llegar a la cima supone una recompensa extraordinaria e inolvidable. Al fin y al cabo, no es por nada que figure en la lista de National Geographic de las 100 rutas de senderismo imprescindibles.